El General en su Pragmatismo

Desde mucho antes que a Fidel Castro la vida se le mostrara indiferente ante su ego de infalibilidad de semidiós, viéndose obligado por enfermedad a bajarse de su Olimpo particular en favor de su hermano Raúl Castro, ya corrían por los largos y estrechos pasillos insulares las historias donde se establecían las diferencias entre la forma de ser y actuar de dichos hermanos, al menos en lo que se refiere a la forma en  que se debería gobernar. Los orígenes de esas historias son varios, desde anécdotas filtradas pública o veladamente desde el interior del círculo afín a esos personajes, posibles inventos de la imaginación de la gente, o quién sabe si hasta rumores echados a correr por la Seguridad del Estado con algún fin oculto.

Una de las características que más se ha difundido posee el ahora General Presidente (que casualmente así mismo se refiere la historiografía a ese otro dictador cubano que fue Gerardo Machado), es un supuesto carácter pragmático. Lo curioso es que tal característica se ha acentuado ejemplificándola desde ambos extremos.

Por ejemplo, durante los llamados juicios revolucionarios , llevados a cabo a principios de ese proceso conocido como revolución cubana, se fusilaron a miles de acusados de crímenes de guerra y torturas cometidos durante el último gobierno de Batista, y a otros acusados de traición a la joven revolución. Con esa montaña de cadáveres impregnados del mal olor de la injusticia, el naciente proceso revolucionario se estaba manchando de sangre de una forma que negaba el mito de tropa de Robín Hood de los rebeldes, y de Mesías salvador de Fidel Castro. Las protestas en el mundo no se hicieron esperar, y la respuesta de Raúl Castro hubiera hecho morir de envidia a personajes tan opuestos como Alfred Hitchcock y Josef Mengele: «Si no quieren más derramamiento de sangre, pues manden sogas para ahorcarlos a todos.» Al oír semejante perla; ¿Alguien dudaría del carácter «pragmático» del Hermano Menor?

Por otro lado hay quienes remarcan el pragmatismo del General Presidente con sus pronunciamientos sobre asuntos que afectan directamente a la población, en contraste con la proyección más universal de su hermano mayor, o sea, que mientras el pueblo pasa vicisitudes y Fidel Castro se dedica a desvariar sobre los complejos problemas del mundo, Raúl se preocuparía por lo que come el cubano de a pie. De ahí frases como «tanto valen los frijoles como los cañones», o su variante dicha cuando la situación alimentaria se volvió crítica durante el llamado Periodo Especial : «más valen frijoles que cañones» 1 . O el famoso ejemplo más reciente, cuando se pronunció por « borrar de la mente» la restricción de 50 años de la distribución de leche solo hasta los 7 años de edad, y producirla  para que se tome un vaso de leche   todo aquel que quiera hacerlo (lo cual por cierto, fue censurado en la transcripción oficial del discurso) 2 . Sin embargo, en la vida real toda esta palabrería se ha traducido en más control de la economía por parte de los militares, sin que eso redunde en un beneficio tangible para el pueblo: siguen los cañones en pie y los frijoles siguen escasos, y caros. De la leche, ni hablar, 4 años después de ese discurso censurado el vaso de leche está más perdido que Matías Pérez , aunque en las llamadas tiendas en divisas (estatales) se puede encontrar a precios impagables por la mayoría  de la población.

Las expresiones sobre Raúl Castro como hombre pragmático, realista y familiar aumentaron sospechosamente y  vinieron con más fuerza a partir de que ocupara el puesto cedido por su hermano. Después vinieron las famosas medidas, reformas y lineamientos sobre aspectos de la vida nacional que no fueron abordadas cuando Fidel Castro estaba en lo más alto del poder, por tanto a primera vista se pudiera pensar que solo hubo apertura cuando llegó alguien que siempre se ha dicho que tiene los pies en la tierra . Entre otras: las autorizaciones para que cubanos que viven en la isla se puedan hospedar en hoteles, que puedan contratar servicios celulares, la autorización de una variedad de trabajos por cuenta propia y que se puedan contratar empleados, la autorización de compra-venta de automóviles entre particulares y ,acabado de salir del horno, la autorización de compra-venta de propiedades.

Me ha llamado la atención el entusiasmo desmedido que en algunos han despertado estas medidas. Es lógico que los beneficiados se alegren, pues ahora pueden hacer lo que antes estaba prohibido de forma absurda. Lo que no se debe hacer es entusiasmarse pensando que ahora el país va a mejorar sustancialmente económicamente o que estos cambios van  a llevar al país a un sistema donde prime la democracia y el Estado de Derecho. Nada de eso, y les digo porque pienso así.

Hay dos cuestiones en las que no dudo el pragmatismo del General Presidente. La primera es que todas estas medidas «reformistas» no son más que una cortina de humo que esconden otras intenciones. Comparándolo con un juego de póker esta es una jugada de bluf de Raúl Castro.Una de las ganancias esperadas seria obtener calmada obediencia por parte del pueblo al darles los derechos que les habían negado por 50 años. ¿Que pierde el régimen con permitir que los nacionales contraten celulares? Nada, al contrario, ahora tiene más posibilidades de espiar a más gente, lo cual redunda en más control. ¿Y con permitir la compra-venta de autos y propiedades? Nada pierden, legalizan una actividad que en cierto modo ya se realizaba al margen del Estado y por la cual van  a percibir ingresos impositivos.Además, como botín colateral le están dando la oportunidad a la gente de obtener legalmente dinero con el cual pagarse la salida del país, facilitando la emigración como válvula de escape: mientras más gente se vaya menos posibilidades de que surjan potenciales «indignados» criollos. Más emigrantes significan menos gente que mantener bajo el costoso paternalismo , menos inconformes dentro de las fronteras nacionales y más cubanos a quienes ordeñarles los dólares o los euros mediante costosos documentos y jugosas remesas. Eso sí es pragmatismo efectivo.

Realmente todo parece indicar a la pretensión de Raúl Castro de mantenerse en el poder el mayor tiempo posible, el mismo o a través de su casta. La cuestión primaria para el General seria sobrevivir, alejarse lo más posible de los factores que lleven a cambios drásticos y le sacudan los planes de una vejez tranquila para él y un feudo para los suyos. La situación de nación paralizada y tormenta en ciernes que heredó de su hermano mayor no era la atmósfera adecuada  para gobernar sin muchos sobresaltos. Había que hacer algo, había que abrir la carpa del circo del inmovilismo nacional,  darle cualquier pedacito de pan de ilusión al pueblo desesperanzado. Hay quienes hasta lo han visto como una señal de apertura y buena voluntad del gobierno. Otros, más escépticos, como mejores ofertas para sobrevivir e «ir tirando», a ver si el tiempo implacable trae soluciones disfrazadas de capucha y guadaña. Pero la jugada de poker de Raúl Castro juega con cartas ocultas, la del gatopardismo a la cubana: algo debe  cambiar para que todo siga igual. Dar esa sensación de cambio (la molesta palabrita que esta peligrosamente de moda) y a la misma vez mantener el status quo inamovible. Calmar los vientos de los inconformes que cada día van  perdiendo el miedo. Ese es el pragmatismo de supervivencia.

El otro sentido pragmático tiene un matiz más siniestro. Raúl Castro necesita un país tranquilo para jugar su bluf, pero la realidad es que cada día la situación se pone más tensa. Y eso no le conviene,hay que calmar las olas para que el barco cubano al menos flote,aunque no navegue. Y es aquí cuando viene el verdadero cambio, pues en realidad la única reforma de verdad que ha introducido el régimen de Raúl Castro es en el campo de los métodos represivos. Después de salir con los daños más o menos controlados del escabroso asunto de la muerte en huelga de hambre de Zapata Tamayo, y de haber logrado desahuciar al exilio a molestos presos políticos, han implementado una verdadera reforma en los métodos represivos, nunca antes vista: detenciones a opositores por cortos plazos de tiempo para liberarlos después con fuertes advertencias, y después de liberados seguir acosándolos hasta que los detienen de nuevo, en un círculo infernal de desgaste psicológico y moral; secuestro de opositores ,o cualquiera que desafíe al régimen, por individuos vestidos de civil sin identificaciones oficiales que andan en vehículos con placas particulares y se llaman entre sí con seudónimos; fuerte violencia física a detenidos por parte de la policía, y a opositores pacíficos, incluyendo mujeres, por las tropas parapolicíacas de las llamadas Brigadas de Respuesta Rápida; tratamiento de internet y sus redes sociales como campo de ciberguerra  por parte del régimen, que ha desplegado una ofensiva feroz para tratar de neutralizar el efecto de la libertad de expresión usual en la Red en contra de su propaganda mediática; así mismo se ha incrementado el esfuerzo del régimen por criminalizar los intentos del pueblo cubano de hacer valer su derecho a la información veraz.Esta reforma en el acto de reprimir ha llegado al extremo de dejar morir, o mostrar una actitud indolente en extremo, hacia quienes no les ha quedado más remedio que usar las huelgas de hambre como método de lucha.Son de especial crueldad premeditada los actos de acosar, arañar, golpear, pinchar y/o cortar con objetos punzantes a opositores, a todas luces métodos destinados a atemorizarlos para que no continúen en la lucha o neutralizarlos, temporal o de forma definitiva, como el caso de Laura Pollan.

La verdadera reforma de Cuba debe pasar por establecer primero un Estado de Derecho y democracia plural y participativa para TODOS, y quitarle el pie al freno del desarrollo del país que significan todos esos conceptos oxidados, potenciando a su vez los indudables recursos humanos y  territoriales. Reformas como cortinas de humo no lo son tal, ni tampoco valen si son destinadas a buscar la supervivencia dinástica de un régimen fracasado. Si a un preso se le mantiene en confinamiento total durante 50 años, y después de ese plazo se le permite ver el sol una hora cada día, sin dudas eso significaría un cambio en su vida. ¿Pero acaso eso significa que ha logrado la libertad?

1-      “Más vale frijoles que cañones”, El Sol de México,entrevista con  Raúl Castro, 21 de abril de 1993.Reafirmado en: Discurso pronunciado por  Raúl Castro Ruz, en las conclusiones de la primera sesión ordinaria de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Palacio de las Convenciones, La Habana, 11 de julio de 2008. (http://www.cuba.cu/gobierno/rauldiscursos/2008/esp/r110708e.html)

2-   Si quiere comprobar dicha censura compare lo que dice Raul Castro en el video a partir del segundo 30 con el parrafo 17 del acápite PRODUCIR LA MAYOR CANTIDAD DE LECHE POSIBLE. Ver: Discurso pronunciado por Raúl Castro Ruz, en el acto central con motivo del aniversario 54 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la Plaza de la Revolución Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz de la ciudad de Camagüey, el 26 de julio del 2007. http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/raul26/index.html

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