Ana Cecilia y las «mulas».Primera Parte: Apocalipsis, según Santa Aduana de Cuba

Las nuevas medidas en la Aduana cubana, que surtieron efectos desde el 2 de agosto y el 3 de septiembre no van a ser el final de las mulas,sino todo contrario.

Estas «mulas» a las que me refiero no son esos laboriosos animalitos que cargaban (y cargan) los sacos repletos de granos de aquel otrora famoso café cubano en la finca cafetera que, allá por los años 20 del pasado siglo, mi abuelo gallego fundó a  puro brazo, valor  y muchas esperanzas rompiendo monte cerrado en Monte Rouge, en la zona montañosa de Guantánamo.  Estas nuevas «mulas» cubanas cargan con mercancías más mundanas, menos épicas: tratan de completar eternas carencias materiales que una supuesta revolución de los pobres, por los pobres y para los pobres jamás pudo suplir por mas de 50 años, haciéndolos mas pobres de paso.

Las «mulas» cubanas, en su variante «internacional»,  son esos viajeros que por encargo de otros, tanto de  personas o de las Agencias de Viajes que actúan como intermediarios de estas, viajan a Cuba llevando en su equipaje los artículos que estos les entregan  para que se los lleven a  familiares y allegados de los remitentes, para suplir con todo lo inimaginable a esos cubanos «de a pie» que resisten y sobreviven en Cuba, pues allá falta de todo lo material que uno pueda imaginarse. El pago por tal servicio es que la «mula» viaja de gratis, pues el costo del billete aéreo y los pagos de los derechos de Aduana los proveen los remitentes.

También existe la variante de «mula por cuenta propia», que son  aquellos cubanos residentes en la isla que tienen la posibilidad de salir de visita al extranjero, usualmente a países del aérea como Ecuador (donde no se necesita visa para entrar), Panamá, Republica Dominicana, México (a la ciudad de Cancún), o que regresan de visitar familiares en Miami, y que ,con un animo puramente comercial, llevan a Cuba artículos en calidad de mercancía que venden a los cuentapropistas. A estas podemos llamarlas «mulas nacionales¨; su número se vio incrementado a partir de la obtención del pasaporte español por decenas de miles de cubanos que lo han conseguido gracias a la llamada «Ley de Nietos», lo cual les permite salir de Cuba y entrar a otros países sin necesidad de visado.

O sea, que lo llevado por las «mulas» puede servir para cubrir necesidades perentorias y humanitarias: ropa, calzado, medicinas, alimentos, pero también han servido como suplidores de materias primas de los crecientes trabajadores por cuenta propia, en un país donde no existen mercados mayoristas ni están autorizadas las importaciones comerciales por parte de las personas naturales.

A raíz de la publicación el 2 de julio de 2012 de las Resoluciones 122 de aduana y 222 y 223 del Ministerio de Finanzas y Precios durante semanas se ha desatado un vendaval de publicaciones y opiniones tanto en medios de comunicación cubanos o sobre temas cubanos en el exilio, en blog de temas cubanos, en las diversas redes sociales y hasta en la prensa mundial en general. Una de las mayores especulaciones sobre el objetivo de estas Resoluciones es que buscan el fin de las «mulas». Eso pudiera ser cierto en el caso de las «mulas» que viven en Cuba y pagan en Pesos Cubanos en el aeropuerto, pero en el caso de los que residen en el exterior no solo es que no van a desaparecer sino que las nuevas medidas les favorecen.Para una mayor comprensión de estas Resoluciones y que cambios introducen pueden leer mi post  Nuevas medidas en Aduana cubana: Dos de sal y una de azúcar.

Entre las razones que esgrimen esos medios de comunicación es que las mercancías que traen las «mulas» afectan el comercio a cargo del Estado, mediante la red de Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD) y similares, pues las personas beneficiadas con esas cargas dejan de comprar esos artículos, usualmente de menor calidad y mayor precio. También mencionaron como dura competencia al barco «Ana Cecilia», manejado por la empresa International Port Corporation (IPC), que en mas de 50 años es el primer servicio que ofrece directo y sin escalas viajes con cargas de envíos no comerciales entre territorio de EEUU y el puerto de La Habana, y a precios mas competitivos que lo que se cobra por utilizar a las «mulas».

Al parecer, y según las trompetas del Apocalipsis anunciadas , la extinción de las «mulas» estaba cerca de su final, pero….

Segunda Parte: Mulas Forever

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