Ana Cecilia y las «mulas».Segunda Parte: Mulas Forever

La profecía del Apocalipsis de las «mulas» no tiene fundamento y se derrumba ante poderosa$$$$$ razone$$$$$ de un Estado que desde hace  tiempo anda buscando desesperadamente divisas a cualquier costo. Además de los artículos las «mulas» residentes en el extranjero traen muchos dólares y euros en cash para pagar los derechos de Aduana. Y como las «mulas» nacionales pagan en el inservible Peso Cubano son las que se verán perjudicadas. Si estas quieren «subir de categoría»  tendrán que pagar el equivalente en CUC a partir de las segundas importaciones y subsiguientes en un año calendario. Si les seria rentable o no es algo que desconozco.

Es de suponer que las «mulas» vengan con la mayor cantidad de equipaje posible, para que así le sea rentable al remitente la inversión que ha hecho en enviar los artículos con una persona  a la cual hay que comprarle un billete de avión y darle el dinero para los pagos de los aranceles tanto en el aeropuerto de salida como en la Aduana cubana . El valor máximo de una importación por parte de los viajeros no puede exceder de 1000 CUC, que al aplicarle la escala progresiva eso se traduce en que el tope a pagar por cada viajero en cada importación máxima permitida es de 1450 CUC.

Escala Progresiva desde 1 $ a 1000 $ de importación:

De 1 $  a 50.99 $: exentos de pago

De 51 $ a 500.99$: equivalen a 450 $ que se pagan al 100%: va pagando 450 $

De 501 $ a 1000 $: equivalen a 500 $ que se pagan al 200 %. Resultado: 1000 $

Entonces 450 $ de la primera escala mas 1000 $ de la segunda hacen los 1450 CUC de pago por cada importación completa.

Pero seamos conservadores: digamos que cada «mula»  residente en el extranjero viaja dos veces al mes a Cuba, y que en cada entrada paga en la Aduana la mitad de lo que representaría una importación completa, o sea, 725 CUC . Serian 1450 CUC por mes por cada «mula» para un total de 17 400 CUC al año.

En comparación  los viajeros corrientes se quedarían por debajo en esa aportación por concepto de pago de derechos de Aduana, por las razones lógicas que no todos pudieran viajar con tanta frecuencia a Cuba ni pagar tanto dinero, por lo menos no siempre que viajen a la isla.

Es cierto que las «mulas»  suplen de muchos artículos a cubanos en la isla, de mucha más calidad que los que venden en CUC las TRD y otras tiendas similares, y eso significa que esos cubanos no irán a esas tiendas a comprar. Pero también es cierto que lo que pagan las «mulas» en las Aduanas cubanas es una cifra para nada despreciable que suple lo que pudiera dejar de gastarse en las TRD . ¿Quien se gasta 17 400 CUC al año comprando en las tiendas en CUC del Estado? En definitiva tanto lo que la  Aduana como las TRD recaudan tienen destinatario común: las arcas del Estado cubano, y lo que no se colecta por un lado se hace por el otro.

En la asignatura Economía el gobierno cubano ha reprobado estrepitosamente, pero en la matemática de exprimirles  las divisas a los emigrados la evaluación es summa cum laude, y si las «mulas»  constituyen una fuente de divisas frescas -y en el siempre conveniente cash- entonces se supone que el Estado cubano no tenga razones para ponerles obstáculos.

Tanto es así que inclusive las nuevas medidas favorecen a las «mulas», pues la nueva escala progresiva puesta en vigor en la Resolución 222/2012 del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) resulta en menos pagos en la Aduana, pues se elimina una de las escalas intermedias anteriores, que encarecía dichos pagos. Si antes del 2 de agosto una «mula»  residente en el extranjero que hacia una importación completa debía pagar un total de 1575 CUC  después del 2 de agosto esa cifra se redujo a 1450 CUC, para un ahorro (y ganancia) de 125 CUC.

Hay un elemento mas:  en la Resolución 223/2012 del MFP se estableció a partir del 3 de septiembre el pago en CUC de los aranceles de aduana para los envíos por vía marítima, aérea , postal o de mensajería. Si  eso no fuera así y los pagos hubieran seguido en Pesos Cubanos entonces si hubiera existido una fuerte competencia para las «mulas» , sobre todo acentuada por los  servicios ofrecidos por la empresa  International Port Corporation (IPC) mediante los viajes del carguero «Ana Cecilia», cuyas tarifas son mas baratas que las que suelen cobrarse por el uso de las «mulas». Pero el cobro en CUC por quienes reciben envíos en Cuba anula toda posibilidad de  ser esa vía una competencia, y ese hecho le asegura la sobrevivencia al negocio de  las «mulas» que residentes en el extranjero, las cuales además pudieran remplazar a las «mulas nacionales» si estas concluyen que no les es rentable pagar el equivalente en CUC a partir de la segunda importación en un año calendario. Se evidencia que el Estado cubano esta cubriendo todos los flancos para asegurarse no dejar de percibir las jugosas ganancias que  los viajes de las «mulas» les reportan.

Desconozco si desde el 3 de septiembre a  «Ana Cecilia»  la verán mucho por Cuba pero las «mulas»  seguirán arribando con sus cargas de alivio, fresquecitas como una lechuga , no como aquellas que sudaban bajo la pesada carga de los sacos repletos de aquel otrora famoso café cubano que mi abuelo gallego cosechaba en su finca.

Primera Parte: Apocalipsis, según Santa Aduana de Cuba

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