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#Cuba, el futuro que viene: Pos-Castrismo y fin del embargo

¿Quo Vadis, Cuba Pos-Castrismo y fin del embargo

 

Como bien dice Juan Martin Lorenzo en un imprescindible post, muchas personas, cubanos y extranjeros, y desde cualquier esquina del espectro ideológico, se han preguntado que va a suceder en Cuba en el futuro. La pregunta viene desde décadas, y las respuestas nunca han sido fáciles. Las expectativas se aceleraron desde el 31 de julio de 2006, cuando el omnipresente y omnipotente Fidel Castro tuvo que hacer mutis a favor de su hermano menor, por puro arte de magia del destino y las vísceras. Esa noche calurosa de verano, cuando un aún no esfumado Carlos Valenciaga leyó en la TV nacional la «Proclama al pueblo de Cuba», donde Fidel delegaba «provisionalmente» todas sus funciones entre Raúl Castro y otros personeros, marcó el inicio del pos-Castrismo.

¿Pero que es en sí el pos-Castrismo y que sucederá en esta etapa? Esa pregunta, y su respuesta, son el gemelo idéntico de la famosa pregunta sobre lo que va a suceder en Cuba en el futuro. Este artículo pretende dar algunas pistas sobre el futuro que se acerca a Cuba como un huracán con rumbo y velocidad fijos. Un huracán que no tiene nombre de mujer: Raúl Modesto, el hombre de las reformas gatopardianas, el encargado de estirarle la alfombra roja al pos-Castrismo (lo de rojo no es casualidad en este caso). El tema da para un análisis profundo, pero en este artículo solo abordaremos las claves.

El 24 de febrero de 2008 marcó la puesta en marcha del pos-Castrismo, como una avalancha a cámara lenta. Ese día Raúl Castro asumió definitivamente el mando del Consejo de Estados y de Ministros  y de Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), o sea, el Poder Ejecutivo absoluto del Estado y el Gobierno. Bajo su mandato comenzaron las famosas reformas, apuntaladas en el 2011 por los Lineamientos de la Política Económica y Social del VI Congreso del PCC. Aun cuando el propio Raúl precisó que todas las decisiones importantes serían consultadas con su hermano mayor (algo así como una especie de Consejo de Sabios unipersonal), las reformas comenzaron a desmontar una a una todas las prohibiciones absurdas que el propio Fidel había aprobado durante su etapa al frente del país. Desde ese día estamos en presencia del gatopardismo raulista: cambiar todo para que todo siga igual, pues mientras estuviese uno de los Castro originales en el poder no era conveniente modificar la sustancia de la «Revolución»: había que mantener la leyenda socialista del Castrismo.

Pero mientras en el circo político el hábil prestidigitador Raúl engañaba al público con el juego de manos de las reformas, con la otra hacía el verdadero truco, esto es, el establecimiento de una cúpula tecnócrata-militar, que desde los 90 ha venido tomando por asalto los puntos claves de la economía cubana, y no a punta de fusiles, sino de Master of Business Administration. El objetivo es, usando la jerga militar, invadir, hacerse fuertes y ocupar todos los puntos económicos claves. Y no solo incluye la proliferación interna, sino también el establecimiento de un profuso entramado empresarial y bancario externo. Los militares se han vestido de empresarios, y a la vez de tecnócratas, pues en la Cuba de hoy y la del pos-Castrismo, ya la ideología no es la esencia, es el dinero. La ideología no va a sustentar la supervivencia de la Revolución de los Castro, es la economía. La ideología, que aún se utiliza como política del Estado más bien como propaganda que como cimiento,  es solo para mantener el mito socialista y garantizar el tránsito aceitado y en paz -respaldado por los factores ortodoxos internos y externos- del Castrismo al pos-Castrismo, a la pos-Revolución mantenida y alargada in saecula saeculorum por los hijos, sobrinos y nietos de los Castro y de la cúpula militar a través de los negocios, o sea, pos-Castrismo de economía intrafamiliar.

En el 2018 Raúl Castro se va a retirar dejando bien allanado el camino a la implementación definitiva del pos-Castrismo. La puerta a este destino se abrirá definitivamente cuando Fidel Castro muera, que sea antes o después del 2018 marcará la rapidez del tránsito a la etapa siguiente. Para que exista pos-Castrismo ninguno de los hermanos Castro puede estar en el poder visible, ya sea porque el menor se vaya a su retiro feliz y el mayor al definitivo, de esa forma nadie podrá acusarlos de destruir su propio legado con el que desean pasar absueltos el juicio de la Historia. Cuando eso suceda, los herederos políticos que van a ir ascendiendo las escaleras al poder en estos años hasta el 2018, y los de sangre, teledirigidos y apoyados todos por cúpula tecnócrata-militar, ya estos últimos bien atrincherados como dueños de todos los puntos fuertes y estratégicas de la economía, van a negociar el fin del embargo con el gobierno de turno en Estados Unidos, realizando como acción propiciatoria una reforma Constitucional que permita el pluripartidismo, elecciones directas, la libre asociación y expresión de las ideas, y otras acciones como la liberación de presos políticos, o sea, un remedo de democracia. Al levantar el embargo las empresas de EEUU -y las internacionales que estaban frenadas por este- con quienes van a terminar negociando de forma indirecta es con la cúpula tecnócrata-militar, los cuales van a tener un control económico e influencias tales que todo lo que se mueva en Cuba ellos lo van a manejar, incluyendo el poder político, fácilmente adquirible con dinero e influencias. Para cuando llegue ese momento la oposición activa cubana seguirá hundida en su afán de protagonismo individual de alguno de sus exponentes, y sin ninguna influencia sobre el pueblo cubano. Cuando se permita el pluripartidismo la oposición va a crear tantos partidos que menos influencia van a tener (auto divídete y tu enemigo vencerá), además, sin ningún poder económico. Para esa época la cúpula tecnócrata-militar va a propiciar el acceso al poder a algún partido con ínfulas socialdemócratas proclive al centralismo del Estado, controlado dicho partido por ellos y por el antiguo Partido Comunista de Cuba, al cual hasta le pudieran adjudicar su antiguo nombre eufemístico: Partido Socialista Popular, como era antes de 1959.

Al levantarse el embargo, Cuba se convertirá en el suministrador natural de productos agrícolas tropicales de EEUU y de algunas materias primas, y de centro de colocación de excelentes sucursales de empresas de todo tipo (para aprovechar el talento criollo), con el muy conveniente puerto del Mariel como principal punto de acopio e intercambio Sur-Norte, y el de La Habana, la Llave del Golfo, como centro de los cruceros del Caribe. Entonces Cuba abrirá al mundo su enorme potencial como destino de todo tipo de inversiones y de turismos, dada su situación geográfica envidiable, sus recursos por explotar, y las innumerables bellezas naturales y culturales, más su gente, que contiene la mayor de las Antillas. No solo la Zona Especial de Desarrollo en el puerto multimodal del Mariel es un ejemplo, también los proyectos de las marinas internacionales y campos de golf por construir son en preparación para un masivo flujo de turistas estadounidenses cuando se levante el embargo.

Las señales de esto ya están entre nosotros. La II cumbre de la CELAC no fue otra cosa que un desfile de gobiernos queriendo posicionarse estratégicamente antes que Estados Unidos entre en la orgía económica en Cuba, no por gusto el primer acto en las vísperas fue la inauguración del puerto multimodal del Mariel. Es tan evidente la posición de ambición de Brasil que ya ni se preocupan en ocultarlo: «no es simpatía ideológica, camaradas cubanos» -parecen decir-, «es puro posicionamiento económico estratégico». Brasil es una de las primeras economías de mundo, el Mariel sería su puesto de avanzada ante la siempre golosa Norteamérica. La Unión Europea no se queda atrás, por decisión unánime apresuran un entendimiento con el gobierno de Raúl Castro con posible relajamiento de la Posición Común. No por gusto un artículo de El País advoca a España, y al resto de Europa por arrastre, a moverse rápido hacia Cuba. De hecho, que nadie se sorprenda si el fin del embargo ocurre antes del pos-Castrismo. El cinismo es mayúsculo: la tajada del pastel económico vale más que los Derechos Humanos de los cubanos.

El futuro ya es hoy, un cambio -que  empezó ante nuestros ojos-  a lo postsoviético y a lo chino: capitalismo de Estado familiar controlado por una élite con ideología de izquierda «democrática» .Un cambio cocido a lo cubano, con intenso sabor criollo. Algo así como el Castrismo sin los Castro originales, un pos-Castrismo posdinástico, ergo, un arroz con pollo sin pollo pero con caldito de pollo: no es lo mismo pero sabe igual.

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Categorías: Cuba, Historia de Cuba, Política, reformas | Etiquetas: , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

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