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¿Por quién doblan las cazuelas?

A propósito de la flotilla Luces de Libertad, los cacerolazos y la represión del Black Friday 9 de diciembre.

No han sido precisamente los pasivos quienes han cambiado la Historia. En todos los ámbitos de la vida del ser humano han sido los inconformes quienes han  transformado el mundo. No ha habido fuerza contraria capaz de frenar a los insatisfechos con los dogmas, no pudo hacerlo ni la piromanía de la Inquisición, ni los regímenes totalitarios que han asolado el mundo. Tanto es así que el derecho del hombre al grito inconforme fue reflejado en la Declaración Universal  de los Derechos Humanos.

En los últimos meses hemos observado ejemplos de inconformidad transformadora. Desde el movimiento de indignados en España y otros países de Europa, su expansión a los occupy en Estados Unidos, hasta la tormenta de arena removedora de tiranos de la Primavera Árabe.

La realidad ha venido demostrando que la cuestión fundamental no sería tanto estar de acuerdo o no con los motivos de los inconformes, sino que todos debemos aceptar y apoyar el derecho ajeno de gritar basta a cualquier tipo de injusticia, tiranía o imposición totalitaria, venga desde derecha o desde la izquierda.

Mientras tanto Cuba no ha sido la excepción sino la regla: en la isla tampoco han dejado de nacer y crecer los inconformes.

En los tiempos nada ortodoxos que corren sería ilógico pensar que millones de personas tengan un pensamiento homogéneo y estático sobre un mismo asunto, en este caso el sistema político y económico impuesto en Cuba desde la revolución de 1959 liderada por Fidel Castro. Sin embargo, el régimen impositivo pretende que así sea, y a quienes desafíen su «lógica» totalitaria les aplica toda la fuerza de la represión y silenciamiento en todas las formas y métodos imaginables. Sencilla y llanamente en Cuba está prohibido pensar diferente a la línea oficial. Es imposible que un país entero este de acuerdo con una misma línea de pensamiento (y la Historia se ha encargado de demostrarlo fehacientemente).Sabiendo eso, y debido a su propósito manifiesto de perpetuarse ad infinitum en el poder,  el régimen cubano ha creado todo un aparataje de métodos de control al mejor estilo del Gran Hermano, subordinando la lealtad del individuo a la dependencia total de este al Estado, amamantándolo con propaganda y desinformación desde la infancia , induciendo además el Síndrome de Estocolmo por el cual el cubano debe agradecerle al régimen «lo defienda» del gigantesco y vecino «Imperio». La teoría de isla sitiada y el enemigo necesario (y además uno convenientemente guerrerista y bloqueador) han sido el chantaje ideológico impuesto a Cuba y al mundo  con el cual el régimen justifica el Estado de Necesidad de imponer medidas totalitarias para mantener a raya a los inconformes. A la misma vez simplifica a conveniencia las diferencias de pensamiento: el que no está con la Revolución (el pequeño David de la honda)  es agente del enemigo «imperialista» (el gigante Goliat).De esa forma intentan disolver la tendencia natural del ser humano de disentir, y aplastan a los indignados con el chasquido del látigo ultra chovinista de confundir Patria con socialismo ,y con el sempiterno palo detrás de la zanahoria de una supuesta educación y salud gratuitas, a la misma vez que se promueven como igualitaristas, que es una falsedad en la práctica. Todo lo anterior aderezado con un profundo aparataje de propaganda dentro de Cuba y además esparcido por los rincones del mundo. Al precio final de esta sangrienta receta  hay que sumarle el uso de cuantiosos recursos del pueblo para mantener unas numerosas fuerzas armadas y un extenso sistema represivo. La revolución ha ilegalizado la inconformidad, esa misma que precisamente fue la que llevó a unos jóvenes cubanos rebeldes al poder en 1959.

Por todo lo anterior se debe entender que en la lucha contra el dinosaurio del totalitarismo cubano cualquier éxito, por pequeño que pudiera parecer, no debe ser menospreciado. El viernes 9 de diciembre, vísperas del Día de los Derechos Humanos, una flotilla de pequeños barcos provenientes de Estados Unidos cuyos integrantes eran todos cubanos exiliados, se posicionaron en aguas internacionales a 12,5 millas náuticas de las costas de La Habana, y después de cantar el Himno Nacional DE TODOS LOS CUBANOS, y tirar al agua ofrendas florales en recuerdo de las víctimas de la dictadura, lanzaron al aire fuegos artificiales, que a pesar de la distancia y las dificultades del clima adverso, pudieron ser apreciados desde el Malecón habanero, lugar adonde había sido convocado el pueblo cubano a apoyar el gesto de dicha flotilla. Con el solo hecho de que todos los que estábamos al tanto, y que queremos un futuro mejor para nuestra Patria, sintiéramos emocionados más intensas y cercanas las Luces de la Libertad (que ese es el nombre dado a esta flotilla y su gesto), ya estaba garantizado el éxito de dicha operación.

Fuegos artificiales lanzados desde la Flotilla Luces de Libertad se observan en el horizonte habanero.Es la noche del 9 de diciembre de 2011 (Foto: Orlando Luis Pardo Lazo)

Hay otros elementos para definir victoriosa a la flotilla. En los días previos y durante el día 9 de diciembre (que pasará a la Historia como el Black Friday cubano) el régimen desató una feroz persecución cuando cientos de pacíficos opositores fueron arrestados, secuestrados por las fuerzas represivas del régimen o impedidos de salir de sus residencias por turbas comandadas por la policía política, esto último notorio en el caso de las Damas de Blanco. En la noche, mientras la flotilla se alistaba para abrir un agujero de luz y esperanza en la negra noche de la represión totalitaria, fuentes de toda confianza reportaron que el Malecón estaba prácticamente tomado por personal de la Seguridad del Estado vestidos de civil, extraños «paseantes» con walkie talkies ocultos y policías, con el fin de impedir un anunciado cacerolazo para apoyar los Fuegos de Libertad de la flotilla. En este caso el éxito se puede medir por el grado de nerviosismo  y corre corre  que unas lucecitas en la distancia provocaron en el régimen cubano. Mientras más poderoso es un gigante más complace verlo tambalearse.

Lo anterior puede aplicarse por igual a las acciones de resistencia llevadas a cabo en los últimos tiempos por la oposición pacífica cubana. Creo existen razones de peso para pensar que el incremento del nerviosismo de las fuerzas represoras es debido a su desconcierto ante las nuevas formas de resistencia que ha tomado la oposición cubana. Primero se equivocó el régimen al apostar que al liberar a los presos políticos Las Damas de Blanco perderían su influencia, sin embargo sucedió todo lo contrario. Las valientes mujeres expresaron su objetivo de seguir su lucha por la libertad de todos los cubanos. Más recientemente se han sucedido una serie de protestas protagonizadas por aguerridas mujeres, que posicionadas en céntricos puntos de La Habana, han exigido se resuelvan asuntos puntuales que afectan a diario al pueblo, como el siempre álgido asunto de la alimentación, y por supuesto la libertad. Los gritos de estas indignadas ha estado acompañado por la música rebelde de las cazuelas-todo un símbolo mundial de protesta popular-que, junto al apoyo espontaneo DE VERDAD de gran parte del pueblo a las acciones de estas mujeres de armas tomar, al parecer han aturdido a las fuerzas represivas, que se han mostrado torpes e indecisas cuando saben que no cuentan con el apoyo de la gente.

Si un  día un sonido abrumador de  cazuelas batiendo se deja sentir entre las palmas de la isla,no se asombren. Estarán doblando por todos esos cuya natural tendencia a la inconformidad ha sido silenciada por el horrible sonido de los golpes sobre las pieles, la inconformidad negada por el seco sonido de un cerrojo cerrándose tras un libre pensador, la inconformidad acallada por siempre con la muerte inútil de los eternos inconformes. Las cacerolas estarán doblando por todos esos que aspiraban y aspiran a la mayor conformidad que puede tener un ser humano: ser libres.

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Eliecer Ávila y la desconexión cubana

Si no lo ha visto le sugiero lo haga. El video con la entrevista a Eliécer Ávila1 por parte de Estado de SATS ha dado mucho que hablar, y creo que seguirá así, desde que fue publicado en Youtube la semana pasada. La causas por la que una simple entrevista de opinión ha provocado tal revuelo en las redes sociales tiene que ver con su protagonista, que es lo que dice y como lo hace. Pero más allá de eso, su impacto radica en las esperanzas revividas que este guajirito de lógica aplastante ha despertado en el amplio horizonte del exilio cubano ,algo que pudiera afirmar sin creer exagerar, ha sido poco visto durante estos 52 años de soledad.

No es el objetivo de este artículo profundizar en el análisis de sus palabras. No por ahora. Aun cuando opino que Eliécer tiene una visión de ciertos aspectos de la Historia de Cuba limitada por los selectivos filtros de una educación adoctrinante, es a la misma vez admirable como este joven programado para ser «el hombre nuevo»  se ha salido del rail del tren ideológico cubano actual, y formado sus propias ideas con tan solo el contacto de unos pocos años de acceso a la cueva de los tesoros que es el internet hoy en día. Escuchándolo expresar su pensamiento es que podemos confirmar los temores del gobierno cubano de permitir el acceso del pueblo a la red, y que este pueda formarse ideas fuera del bloqueo mediático diseñado por el régimen para controlar las masas y añejar sin fin sus mieles en los barriles del poder.

 Quisiera concentrarme en otros aspectos no menos importantes y que tienen que ver con la necesidad creciente de establecer vías de retroalimentación entre los objetivos de los cubanos regados por el mundo y los hermanos en la isla, que pudiera ser hasta más fácil que lograr la misma conexión entre los cubanos dentro de ella. Ambos aspectos los considero vitales para lograr la victoria de la libertad para Cuba, toda vez que la desconexión dentro del mismo exilio, y de este con el pensamiento y los objetivos de los cubanos en la isla, han sido hasta ahora un pantano de arenas movedizas.

Hacía falta una clarinada salida de la corneta mambisa de este oriental puro para llamar a todos al degüello de los males que afectan a nuestro país, tal y como dice Eliécer , yendo a la raíz del problema: el sistema, ese grueso tronco caído, encallado hace 5 décadas en el alma de la nación y que necesita ser removido para que fluya el agua clara de la libertad y el desarrollo democrático y social económico. Además, el muchacho navega en los tranquilizadoras corrientes del medio del golfo político, alejado de los estridentes extremismos de ambos lados, los que tantos cubanos rechazan.

Eliécer representa la voz del pueblo cubano que se quiere expresar pero no lo hace por temor o por inercia. El mismo lo dijo en la entrevista: muchos piensan como yo.Puedo decir lo mismo: la mayoría de mis conocidos en Cuba piensan o estarían de acuerdo con él. He leído la misma conclusión en diversos comentarios en la red. ¿Y usted? ¿Sus conocidos no piensan como Eliécer o si lo escucharan no lo aplaudirían? De eso estamos hablando: hemos, al fin, tenido la oportunidad de escuchar la voz del ciudadano de a pie a través de un hijo de Cuba sencillo, humilde pero valeroso que nos ha devuelto la confianza perdida por divisiones estériles y protagonismos vanos. Ahora sabemos cómo piensa el pueblo de Cuba.

Ahora que sabemos eso, y que comprobamos que en nuestra isla hay jóvenes y personas de valor,con ideas propias cosechadas al margen del deseo avaro del régimen de apropiarse de las mentes y ponerlas en una sola fila mono pensamiento, es cuando más claro nos queda el objetivo del régimen de mutilar durante todos estos años los vínculos de la diáspora con la isla, pues si los exiliados pierden o se les dificulta el contacto con su gente en Cuba les va a ser cada vez más difícil vislumbrar con claridad la realidad del país de origen y de cómo piensa el cubano. Los importantes detalles se van diluyendo entre la niebla de la isla en la distancia y el tiempo evaporado en construir y echar adelante una vida nueva en el exilio. Se produce una especie de desconexión, aunque sea involuntaria, y se pierde la necesaria perspectiva que permite al exiliado enfocar sus esfuerzos libertarios en la dirección correcta.

¿Cuantas personas han renunciado a pisar de nuevo la tierra prometida de su pasado? ¿A cuántos un régimen feudal ruin les ha negado la posibilidad de regresar, ni siquiera a enterrar a sus muertos? ¿En que se emplea el poco tiempo que se usa en las costosas llamadas telefónicas sino es para preguntar por la familia y los temas más urgentes en sentidos generales? No olvidar que el usual contacto entre exiliados y familiares en la isla es apenas un fenómeno reciente. No fue hasta 1979 que los primeros «comunitarios» (otro de los tantos eufemismos cubanos, este para nombrar a los exiliados) pudieron regresar de visita a Cuba. Después de la deshonrosa «despedida» a los exiliados por el Mariel en 1980 no creo que ninguno haya querido regresar en mucho tiempo. Solo después de los años 90 es que gradualmente se han incrementado las visitas y los contactos. El régimen propició la separación entre hermanos, demonizando además al exilio.

Esa desconexión nos ha hecho mucho daño y no se puede permitir. La liberación de Cuba del régimen que la ahoga pasa por una creciente interrelación entre la diáspora y el pueblo de la isla, que ambos se identifiquen en una causa de bien común para todos los cubanos, y que cada bando sepa que en el otro hay hermanos con mentes  progresistas y valiosas con el mismo objetivo noble de un futuro mejor. Que se destierren de una vez y por todas esos inservibles tatuajes absurdos de «neocastristas» y «gusanos», que tan aupados han sido tanto por el régimen como por los que les hacen el juego comportándose de la misma forma.

El problema real es que es mucho más fácil para el exilio conectarse con la verdad del pueblo cubano que viceversa. La diáspora tiene acceso, como nunca antes, a una amplia serie de vías para informarse sobre Cuba: desde numerosos y variados blogs, medios de prensa de todo tipo, videos colgados en la red como pan caliente, un enjambre de  redes sociales, proyectos insertados en la naciente sociedad civil cubana (Estado de Sats es un buen ejemplo,pero hay otros) ,acceso en vivo y en directo en Twitter a hechos que ocurren en Cuba reportados desde teléfonos móviles por no pocos cubanos inconformes y sin miedo, y hasta filtraciones desde las mismisimas fauces de las esferas del poder. A cualquier cubano u otra persona que quiera hacerse una idea de la realidad cubana de hoy solo tiene que sentarse ante una computadora. Es estremecedora la idea que desde el exilio se tenga más conocimiento de la Historia verdadera de Cuba y lo que está sucediendo en toda la isla que lo que puedan saber  los propios cubanos dentro de ella. Pero más increíble e indignante aún son los cuantiosos recursos que el gobierno cubano destina para su guerra de propaganda en internet, para intentar mostrar al resto del mundo que se asoma a Cuba desde la pantalla de una computadora o un smartphone, un país diferente al que de verdad  sufren los cubanos.

Por ello el régimen va a insistir en la desconexión cubana. Es una de sus principales cartas para perpetuar su dinastía. La independencia de pensamiento lograda por Eliécer Ávila después de que el mundo de la información libre envolvió su mente y su espíritu, nos ha enseñado que el exilio debe pasar de ser la voz de los que no tienen voz en Cuba a ser quienes pongamos un teclado conectado a internet al alcance de los inquietos dedos de los nuestros en la isla , un micrófono como altavoz de la intranquila alma, una revista donde se asomen a la verdad ,un libro rompedor de dogmas. Es su deber humano estar informados. Es el papel del exilio multiplicar los bytes y las letras. Ayudemos al pueblo cubano a que se levanten desde la oscuridad de las vendas informativas e informáticas , que se informen, y que anden.

1- Todo el que este familiarizado con el tema de Cuba debe conocer a Eliécer Ávila. Es el joven que protagonizó un comentado suceso en el 2008 cuando era un estudiante de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) , en La Habana. En aquella ocasión, y con motivo de una reunión en esa universidad entre Ricardo Alarcon de Quesada, Presidente de la Asamblea Nacional ( o sea, el poder legislativo) y los estudiantes, Eliécer Ávila le planteo a Alarcon algunas preguntas que han sido  un tabú constante durante el proceso de la revolución cubana. Las respuestas de Alarcon demostraron la poca capacidad de los dirigentes cubanos para explicar los absurdos del proceso iniciado en Cuba en 1959. Quien no lo haya visto o quiera refrescar la memoria, he aquí el video completo de aquel acontecimiento. 

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